Vamos hacia la muerte, madre.
Grito que el fitocidio es la hemiplejía del planeta,
que el zoocidio es un tajo al sol.
Vamos con los ojitos astillados por los días, madre.
El hambre de los niños con hambre es un quilombo perpetuo,
pero ahora se suman nuevas derrotas de la sensibilidad
se suman contaminaciones de toda forma y tiempo,
las hay de agua
las hay de aire
las hay de suelo,
las hay de alimentos.
Que explosión del cielo, madre
si también las hay de la mente,
y las hay de las relaciones entre ojos,
las hay del consumo,
hasta la educación de cómo cantar está contaminada.
No es para menos, madre,
que poco asombro puede salvarse de no ser idiota,
si nuestra visión del todo está infectada de la derrota cósmica.
Hemos perdido frente a lo banal,
contra lo superfluo y lo feo,
contra lo incoherente, lo perverso, y lo indigno.
Está contaminada la salud, el trabajo, la diversión,
el rincón de la mesa por donde embuda el televisor.
Las pasiones contaminadas por lo mecánico,
por lo que se mide en el mercado,
Hasta mis hermanos se salvan comentando las muertes que van pariendo.
Estamos en arenas podridas que nos tragan,
ni aletear nos salva de no hundirnos,
Caemos por los terrores de la materia engreída, madre.
Se ha contaminado el fruto del mandarino,
se ha embichado el domingo,
se está pudriendo el almanaque de la luna,
los partos, los ciclos fértiles, las hinchazones de las manos,
los olores de axilas, los besos de abuelas,
las historias de antes de dormirse.
Contaminados, contaminadas,
Contaminantes, contamirados, contamirantes,
descontados,
desmirados,
dolidos,
traicionados,
malavidos,
fumigados,
vendidos,
pasados por la muerte de la luz
pisados por la altura del mercado.
Violados, madre,
violados.
Grito que el fitocidio es la hemiplejía del planeta,
que el zoocidio es un tajo al sol.
Vamos con los ojitos astillados por los días, madre.
El hambre de los niños con hambre es un quilombo perpetuo,
pero ahora se suman nuevas derrotas de la sensibilidad
se suman contaminaciones de toda forma y tiempo,
las hay de agua
las hay de aire
las hay de suelo,
las hay de alimentos.
Que explosión del cielo, madre
si también las hay de la mente,
y las hay de las relaciones entre ojos,
las hay del consumo,
hasta la educación de cómo cantar está contaminada.
No es para menos, madre,
que poco asombro puede salvarse de no ser idiota,
si nuestra visión del todo está infectada de la derrota cósmica.
Hemos perdido frente a lo banal,
contra lo superfluo y lo feo,
contra lo incoherente, lo perverso, y lo indigno.
Está contaminada la salud, el trabajo, la diversión,
el rincón de la mesa por donde embuda el televisor.
Las pasiones contaminadas por lo mecánico,
por lo que se mide en el mercado,
Hasta mis hermanos se salvan comentando las muertes que van pariendo.
Estamos en arenas podridas que nos tragan,
ni aletear nos salva de no hundirnos,
Caemos por los terrores de la materia engreída, madre.
Se ha contaminado el fruto del mandarino,
se ha embichado el domingo,
se está pudriendo el almanaque de la luna,
los partos, los ciclos fértiles, las hinchazones de las manos,
los olores de axilas, los besos de abuelas,
las historias de antes de dormirse.
Contaminados, contaminadas,
Contaminantes, contamirados, contamirantes,
descontados,
desmirados,
dolidos,
traicionados,
malavidos,
fumigados,
vendidos,
pasados por la muerte de la luz
pisados por la altura del mercado.
Violados, madre,
violados.
que hermosa y contundente... no me acordaba de este poenoa. Su esencia anda por estos brotes de palabras compañero, no le parece?
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